CÓMO LUCIR UNAS CEJAS PERFECTAS

          Bueno, pues hoy hablamos de algo que parece muy sencillo porque así de primeras las cejas son una pequeña parte (¿o no?) del rostro, un elemento más y parece que con una cosilla así rápida que les hagamos ya esta, ¿cierto?

 

          Pues en parte sí, pero te pones a desglosar cada detalle de ese proceso de cuidado y maquillaje para las cejas y dependiendo de cómo sean las de cada una, tocará hacerles un poquito más o un poquito menos.

 

          Lo primero es depilarlas para definirlas mejor. Esto, ojo, no quiere decir que las dejemos súper finas o cambiemos su forma, sino que para que se vea perfectamente el límite de la ceja, donde pasamos de tener pelitos a vello facial. En algunos casos nos crecen más pelitos que “no son de la ceja como tal” en la zona del párpado fijo, es decir, entre la ceja y la cuenca del ojo. Otras personas tienen más problema con los que crecen por encima de la ceja. En ambas situaciones el efecto es de falta de definición y de “ruido” o suciedad visual; el espacio del ojo no está bien delimitado, cuando realmente las cejas deberían ser el marco para nuestra mirada. Antes siquiera de dar forma a la ceja, podemos deshacernos de esos pelitos que ya sabemos que no forman parte de ella.

 

          El siguiente paso es definir la forma ideal para nuestras cejas. Esto se hace teniendo en cuenta nuestra estructura ósea facial. Es decir, tanto si eres flaquita de cara como si eres más rellenita, aquí hablamos de si tu rostro es alargado, triangular, cuadrado, redondeado u ovalado. Si tu cara es cuadrada, la forma perfecta para tus cejas será redondeada ya que suavizará tus rasgos. Igualmente, si tienes cara ovalada, que es lo que se considera estándar en cuanto a proporciones, las cejas redondeadas acompañarán ese equilibrio general de tu rostro. Si tienes la cara redondeada, unas cejas rectas ayudarán a equilibrarla. Se trata de crear un contraste para transformar esa suavidad del contorno de tu rostro, aportándole potencia y dramatismo. De la misma forma que si tu rostro ya de por sí es más dramático, anguloso o triangular con barbilla fina, puedes endulzarlo con unas cejas redondeadas. Para un buen diseño de cejas es interesante acudir a alguien profesional que va a ser capaz de cuidar la simetría, cosa que a veces en casa nos cuesta más conseguir en nosotras mismas.

 

          Y, cuando ya tenemos las cejas limpias y definidas y recortaditas para que no haya forma de que se nos vean despeinadas, es cuando empieza el trabajo del maquillaje. Hay tres cosas que podemos hacer con él: rellenar los huequitos de piel donde falta pelo para que luzcan uniformes y completas, darle densidad a los pelitos cuando estos sean muy finos o escasos y por último, peinarlas y fijarlas en su lugar.

 

          Habréis podido observar en los kits de maquillaje para cejas que suelen incluir dos texturas: crema/cera y polvos. Esto es porque, como os comenté en un post anterior, para poder sellar el maquillaje en crema utilizamos polvos a continuación, que a su vez solo pueden mantenerse en su sitio gracias a que la crema les sirve de “pegamento”.  Por eso esos kits de cejas incluyen el paso 1 (que puede ser la crema de color con la que rellenar huequitos o una cera traslúcida a modo de “pegamento”) y el paso 2 (los polvos que fijan la crema en su lugar aportando color).

 

          Puedes encontrar por ejemplo en Sephora un kit de Benefit y uno de Urban Decay.

 

          También tienes los geles en crema de larga duración que se aplican con un pincel de detalles plano y corto para mayor precisión. Suelen venir en frasco y duran bastante porque pigmentan muy bien y con poca cantidad basta para conseguir un resultado estupendo. Además no requieren que los fijes con polvos porque la textura en gel es duradera y aguanta, así que te ahorran un paso cuando te estás maquillando por la mañana.

 

          Tienes el de Kat Von D Beauty en Sephora y a mí otro que me encanta porque fue un descubrimiento y utilizo mucho desde entonces es el de Kiko Milano.

 

          Si estás empezando y quieres probar un sistema fácil, puedes probar también con los que vienen en forma de lápiz retráctil. ¡Ojo! No tiene la misma fórmula un lápiz de ojos que uno de cejas. El primero es demasiado intenso y el segundo queda mucho más natural sin que necesites tener demasiado cuidado para no pasarte.

 

          El “Goof Proof Brow Pencil” de Benefit es un buen ejemplo entre otros: dura todo el día y —si no le sacas demasiada punta— no se rompe con facilidad.

 

          Luego tenemos las “máscaras” para cejas. Se trata de un producto que aplicamos con un goupillon o cepillito como el de las pestañas y cuya función es fijar los pelitos en su sitio. En algunas ocasiones además tiene color y una fórmula que alarga y densifica cada pelo, añadiendo pequeñas fibras y creando un efecto de cejas más tupidas y completas.

 

          Como puede ser el” espesador de cejas” de Sephora Collection o el “gel voluminizador de cejas” de Beter.

 

          Según tus necesidades también puedes optar por usar solo uno de estos dos pasos: rellenar o densificar. En mi caso al tener cejas bastante tupidas, lo que me hace falta es completar con gel esas calvitas que a veces tengo, no darles grosor extra.

 

          Si usas una máscara fijadora transparente para cejas lograrás que estas queden en su sitio por horas y horas. Será más necesario si tienes pelito fino y se te despeinan con más facilidad que si tu pelo es muy fuerte y suele mantenerse él solo tal cual lo peines. Un truco casero es utilizar un goupillon directamente con jabón del de pastilla, que mantiene los pelitos en su sitio igual que estos productos sin apelmazar.

 

          Entre otras, puedes encontrar este producto en Kiko, Mac o Benefit.

 

          Espero que este post te haya gustado y te sea de ayuda. ¡Déjame un comentario con lo que te ha parecido, me encantará leerte! ¿Usas ya algún producto para cejas o hay alguno que estés deseando probar? ¡Un beso!

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